Actualizado: junio 2026
guia de viaje
Rio de Janeiro
Yo viví un año entero en Río de Janeiro estudiando en la PUC, es una universidad preciosa metida entre la selva de Tijuca y la ciudad, así que esto no es una guía copiada de otras guías.
Saber qué ver en Río de Janeiro en 3 días tiene su miga, porque la ciudad se reparte entre el mar y la montaña y las distancias engañan.
Por eso te traemos el plan que de verdad funciona cuando quieres ver mucho en poco tiempo: Cristo Redentor, Pan de Azúcar, el centro histórico, Santa Teresa y las playas de Ipanema, hilado de forma que no te pases el viaje dentro de un Uber.
Vamos con ello, día a día, con horarios, precios reales en euros y los avisos que solo te da alguien que ha vivido allí.
Río en 3 días, de un vistazo
- Días ideales: 3 (con 4 lo disfrutas de verdad)
- Presupuesto: 60-80 € por persona y día sin hotel, 120-150 € la noche en Ipanema o Copacabana
- Mejor época: de mayo a octubre, seco y sin agobios de calor
- Imprescindibles: Cristo Redentor, Pan de Azúcar, Escadaria Selarón, Santa Teresa, Ipanema y el Morro Dois Irmãos
Mapa del itinerario de Río de Janeiro en 3 días
Este mapa reúne todo lo que ver en Río de Janeiro en 3 días, organizado por jornadas: el Cristo Redentor y el Pan de Azúcar el primer día, el centro histórico y Santa Teresa el segundo, y las playas de Ipanema con el Morro Dois Irmãos el tercero. Úsalo para ubicar cada punto, optimizar los desplazamientos y guardarlo en tu Google Maps.
¿Cuántos días necesitas en Río?
(2, 3 o 4 días)
Te lo decimos sin rodeos: Río se merece una semana, pero con 3 días bien planificados te llevas lo grande. La cosa cambia mucho según los días que tengas, así que elige con cabeza.
Con 2 días vas justo. Nuestra recomendación es fusionar lo esencial: la mañana del Cristo Redentor, el atardecer en el Pan de Azúcar y, al día siguiente, un poco de centro histórico por la mañana y playa de Ipanema por la tarde. Te dejas Santa Teresa y el Morro Dois Irmãos en el tintero, que es justo lo que más pena da.
Con 3 días llegas al plan redondo, y es el que desarrollamos aquí. Un día de iconos (Cristo y Pan de Azúcar), un día de ciudad a pie (centro y Santa Teresa) y un día de playa más el mirador que para nosotros es lo mejor de Río. Equilibrado, sin prisas absurdas y con tiempo para sentarte a tomar un chopp mirando el mar.
Con 4 días respiras, que en Río conviene, porque la ciudad va a ritmo de chancla, no de reloj. Metes el Jardín Botánico, el Parque Lage o una locura como volar en ala delta, y aun así te queda margen para repetir tu playa favorita. Si puedes estirar el viaje un día más, hazlo. Río se disfruta despacio.
💡Consejo: deja el Cristo y los miradores para tu día más despejado y mantén el plan flexible. Río se nubla en un visto y no visto, y subir al Corcovado con niebla es pagar por ver una nube de cerca.
Día 1: Cristo Redentor a primera hora y atardecer en el Pan de Azúcar
El primer día arrancamos fuerte, con los dos iconos que tienes en la cabeza desde antes de comprar el billete.
Cristo Redentor: madruga o te comerás las nubes
El Cristo Redentor es de esos sitios que has visto mil veces en foto y, aun así, impresiona cuando lo tienes delante con los brazos abiertos sobre la ciudad. El consejo número uno, y va en serio: sube a primera hora de la mañana. La cumbre del Corcovado se nubla con una facilidad pasmosa a media tarde, y entre que llega la niebla y que se llena de gente, la diferencia entre las nueve de la mañana y las cuatro de la tarde es abismal.
💡Consejo: haz el Cristo a primera hora, con el cielo limpio y sin colas, y guárdate el Pan de Azúcar para el atardecer. Hazlo al revés y te la juegas a que las nubes te tapen la mejor foto del viaje.
Para subir, lo clásico es el trem do Corcovado, el trenecito rojo que sale de Cosme Velho y trepa entre la selva durante unos veinte minutos. Cuesta alrededor de R$ 134 (~22 €) ida y vuelta, e incluye el acceso al monumento. Reserva día y hora con antelación porque las franjas vuelan, sobre todo en temporada alta. Si el tren está completo, las vans oficiales de Paineiras son la alternativa autorizada (los coches particulares no suben), y la opción corta desde el Centro de Visitantes sale algo más barata, sobre R$ 87.
Y aquí va el aviso que solo te da quien ha estado: arriba viven unos monos que se las saben todas. Son graciosísimos y se acercan tan tranquilos a los turistas, pero no se te ocurra darles comida ni sacar el bocadillo a la vista. En cuanto huelen algo se vienen arriba y la cosa se descontrola rápido. Disfrútalos con la cámara, no con la merienda.
💡Consejo: reserva online la subida al Cristo Redentor y al Pan de Azúcar antes de volar. Te ahorras las colas y, en temporada alta, el disgusto de quedarte sin entrada para tu día. Ese rato se aprovecha mucho mejor con una caipiriña en la mano.
Pan de Azúcar al atardecer: nuestro momento favorito de Río
Por la tarde, cambiamos de montaña. El Pan de Azúcar (Pão de Açúcar) se sube en teleférico, el famoso bondinho, en dos tramos: primero al Morro da Urca y de ahí a la cima. La entrada de adulto ronda los R$ 155 (~26 €) y el horario es amplio, hasta las ocho o las ocho y media de la tarde según el día.
Si nos haces caso en una sola cosa de toda la guía, que sea esta: sube alrededor de una hora antes del atardecer. Ves la ciudad de día, el cielo encendiéndose sobre la bahía y, al fondo, el Cristo iluminándose en el Corcovado mientras las luces de Río se van prendiendo abajo. Nosotros nos quedamos hasta de noche y bajamos con fotos de los tres momentos, de día, en pleno atardecer y ya con la ciudad iluminada. Una auténtica pasada, y de las experiencias que más cariño le tenemos a Río.
Compra la entrada por adelantado para no hacer cola justo en la franja más demandada, que es precisamente la del ocaso. Y llévate algo de abrigo ligero: arriba, con el viento de la bahía, refresca más de lo que parece.
Día 2: el centro histórico y los secretos de Santa Teresa
El segundo día es de ciudad a pie, de historia y de barrios con alma. Aquí Río deja de ser solo postal y se vuelve mucho más interesante.
Centro histórico con un free walking tour
La mejor forma de pillarle el pulso al centro histórico es apuntarte a un free walking tour, de los de paga lo que quieras al final. La propina habitual ronda los R$ 40-80 por persona (unos 7-13 €), y la información que te llevas vale cada real. En un par de horas largas recorres lo bueno:
- El Teatro Municipal, una réplica de la Ópera de París que no esperas encontrarte en Brasil.
- La Biblioteca Nacional y, sobre todo, el Real Gabinete Português de Leitura, una sala de lectura neomanuelina que parece sacada de una película de Harry Potter. Entra aunque sea cinco minutos.
- La Confeitaria Colombo, una cafetería de 1894 con espejos belgas y vidrieras, perfecta para parar a tomar un café entre azulejos de otra época. Pídete un pastel de nata y haz como que eres de clase alta carioca de 1920.
- Los Arcos da Lapa, el viejo acueducto convertido en símbolo de la noche bohemia de la ciudad.
- La Catedral Metropolitana de San Sebastián, que por fuera parece una pirámide maya de hormigón y por dentro te deja clavado mirando las cuatro vidrieras que suben más de sesenta metros hasta el techo.
Escadaria Selarón: la historia detrás de los azulejos
A un paso de Lapa está la Escadaria Selarón, gratis y abierta a todas horas (aunque mejor de día, por seguridad y por las fotos). Son más de doscientos escalones forrados con azulejos de medio mundo, y se han comido Instagram con toda la razón.
Lo que casi nadie te cuenta es la historia. Las construyó el artista chileno Jorge Selarón delante de su casa, como un homenaje al pueblo brasileño, y se pasó décadas cubriéndolas de cerámicas que le mandaban viajeros de los cinco continentes. Cuando uno de nosotros vivía en Río, Selarón todavía andaba por allí cuidando su obra y charlando con los curiosos. Años después apareció muerto en sus propias escaleras, en circunstancias nunca aclaradas del todo. Subes los escalones de otra manera cuando conoces la historia, la verdad.
Santa Teresa y un encuentro con la policía
Terminamos el día en Santa Teresa, el barrio bohemio de Río, todo casas coloniales colgadas de la ladera, galerías de arte, talleres y bares con vistas. Puedes subir en el bondinho (el tranvía amarillo histórico) y perderte por sus calles empinadas sin rumbo fijo, que es como mejor se disfruta.
Aquí va otra anécdota de las de verdad: íbamos paseando con la cámara réflex colgada por fuera, tan tranquilos, y se nos acercó un policía de paisano para pedirnos amablemente que la guardáramos. No pasó absolutamente nada, pero te da la medida del sitio. Santa Teresa es precioso y merece la visita, pero es un barrio donde conviene ir con ojo, sin enseñar el equipo caro y mejor de día. Con esa precaución, lo disfrutas de 10.
Día 3: playas de Ipanema y la mejor vista de Río en el Morro Dois Irmãos
Tercer día, modo carioca total. Toca playa, ambiente y el mirador que, para nosotros, se lleva el premio de toda la ciudad.
Ipanema, Posto 9 y el arte de no hacer nada
Río tiene playas para elegir: Copacabana con su paseo de mosaicos en olas, Leblon más tranquila y familiar, Arpoador para ver el atardecer con aplausos incluidos, y Barra da Tijuca si buscas kilómetros de arena. Pero si nos preguntas por una, Ipanema gana por goleada, y dentro de Ipanema, el Posto 9.
El posto es el puesto del socorrista, y cada número tiene su ambiente. El 9 es donde se junta la gente más marchosa y variopinta de Río: hay música, palas, vóley playa, vendedores de água de coco y globo (esas galletas infladas), y un buen rollo que se contagia. A nosotros nos acabaron metiendo en un corro a dar botes a un balón con un grupo de cariocas que no habíamos visto en la vida. Así de fácil se hace amigos en esa arena. Llévate lo justo, eso sí: nada de cámaras caras ni carteras llenas, que la playa es para soltar lastre.
Morro Dois Irmãos: la postal definitiva
Y dejamos para el final lo que, sin discusión interna, es lo mejor de Río: subir al Morro Dois Irmãos. Te suben en mototaxi por la favela del Vidigal hasta el inicio de un sendero corto pero con su pizca de esfuerzo, y al llegar arriba te encuentras la imagen icónica de la ciudad. Las dos montañas gemelas, las favelas trepando por la ladera y, abajo, las playas de Ipanema y Leblon con la Lagoa y todo Río de fondo. Impresionante se queda corto. Es de esos sitios donde te sientas, te callas y simplemente miras un rato. Y entiendes de golpe por qué los cariocas presumen tanto de su ciudad. Tienen sus motivos.
Para hacerlo con cabeza, ve con un guía local o un tour organizado del Vidigal, que conocen el camino y la zona. Calza zapatillas, lleva agua y sube con tiempo para no bajar de noche.
Si te sobran días: Jardín Botánico, Parque Lage y volar en ala delta
¿Tienes un cuarto día? Pues vas a poder rascar la parte de Río que casi nadie ve con prisas.
El Jardín Botánico es un remanso enorme con palmeras imperiales de cuarenta metros, orquídeas y monos titíes campando a sus anchas. Justo al lado, el Parque Lage: una mansión antigua con un patio de columnas y una piscina desde la que se ve el Cristo enmarcado entre la arquitectura. Es de las estampas más bonitas de la ciudad y, además, la cafetería del parque está muy bien para desayunar sin agobios.
Y si te tira la adrenalina, la actividad estrella: lanzarte en ala delta desde la Pedra Bonita, en Barra da Tijuca, para aterrizar planeando en la playa de São Conrado. Uno de nosotros lo hizo en tándem en su día por unos 200 dólares (hoy ronda los R$ 990-1.150, unos 165-190 € según operador y temporada) y lo recuerda como una de las experiencias más emocionantes de su vida. Despegas a más de quinientos metros, vuelas pegado a la montaña con todo Río debajo y aterrizas en la arena. De 10, sin discusión.
Si eres de fútbol, otra opción para ese día extra es el tour del estadio de Maracaná (sobre R$ 94, ~16 €), uno de los templos del balompié mundial.
Y si te mola salir de fiesta, una roda de samba en Pedra do Sal es perfecta para que conozcas bien el verdadero espíritu carioca.
Cuánto cuesta ver Río en 3 días: presupuesto real en euros
Aquí va lo que casi ninguna guía te da con números encima de la mesa. Precios 2026 por persona, con un cambio aproximado de 1 € ≈ 6 reales para que hagas la cuenta de cabeza:
| Concepto | Precio (BRL) | Aprox. (€) |
|---|---|---|
| Cristo Redentor (tren ida y vuelta) | R$ 134 | ~22 € |
| Pan de Azúcar (teleférico) | R$ 155 | ~26 € |
| Escadaria Selarón | gratis | 0 € |
| Free walking tour centro (propina) | R$ 40-80 | ~7-13 € |
| Tour Morro Dois Irmãos (mototaxi + guía) | R$ 100-150 | ~17-25 € |
| Maracaná (tour del estadio, opcional) | R$ 94 | ~16 € |
| Almuerzo por kilo / self-service | R$ 45-70 | ~8-12 € |
| Cena en restaurante medio | R$ 90-160 | ~15-27 € |
| Cerveza (chopp) / água de coco | R$ 12 / R$ 12 | ~2 € / ~2 € |
| Metro (viaje sencillo) | R$ 8,20 | ~1,40 € |
| Uber aeropuerto a Zona Sul | R$ 60-90 | ~10-15 € |
| Hotel medio en Ipanema/Copacabana (noche) | R$ 720-900 | ~120-150 € |
| Ala delta tándem (opcional) | R$ 990-1.150 | ~165-190 € |
Echando la cuenta, calcula unos 60-80 € al día por persona sin contar el hotel ni los caprichos de adrenalina. Las dos entradas grandes, Cristo y Pan de Azúcar, ya te suman unos 48 € entre las dos, así que el resto del presupuesto depende mucho de cómo comas y de si tiras de Uber o de metro. Río no es Tailandia de precios, no nos vamos a engañar, pero comiendo en los self-service por kilo (donde pagas por peso y comes de maravilla) y moviéndote con cabeza, no se te dispara. Resumiendo: de Río sales con la cuenta sana o tiritando, y la diferencia se llama caipiriña.
Tips para Rio de Janeiro
Qué comer en Río: del açaí en la playa a la feijoada del sábado
Comer en Río es media experiencia del viaje, y aquí va lo que de verdad pedíamos cuando vivíamos allí. Empieza por lo evidente: el açaí. Nada que ver con el bol triste y carísimo que te venden en Europa. En Río lo tomas espeso y helado, con granola y plátano, en cualquier quiosco, y por unos pocos reales. Es el desayuno y la merienda perfectos después de la playa.
Para almorzar, tu mejor amigo es el self-service por kilo: te sirves lo que quieras de un bufé enorme, pesan el plato y pagas por peso (sobre R$ 45-70). Comes variado, bien y barato, y los hay en cada esquina de Ipanema y Copacabana. Si es sábado, busca una feijoada, el guiso de alubias negras con carne de cerdo que es el plato nacional. Pesa como un ancla, así que reserva la tarde para hacer la digestión en la arena.
En la playa, el ritual es sagrado: água de coco bien fría directa del coco, un chopp (cerveza de barril) que te traen hasta la toalla y, si te animas, una globo o un queijo coalho asado al momento por los vendedores ambulantes. Y para la noche, el churrasco brasileño en formato rodízio, donde te van pasando cortes de carne sin parar hasta que pides clemencia. Una barbaridad de comida, pero merece la pena al menos una vez.
¿Es seguro Río de Janeiro? Lo que aprendimos viviendo un año allí
Vamos a hablar claro, porque es la pregunta que todo el mundo se hace y pocas guías responden de verdad. Río puede no ser una ciudad segura del todo, y lo decimos con todo el cariño y con un año entero de vida allí a la espalda. En ese año tuvimos muy pocos sustos, casi ninguno, pero escuchamos un buen puñado de historias de gente cercana. La clave es sentido común tirando a alto:
- De noche, ojo siempre con tus cosas, sobre todo en el centro, que a partir de las seis de la tarde se vacía y cambia de cara.
- Deja el Rolex y el último iPhone para las fotos desde el hotel. En la calle, perfil bajo y a disfrutar.
- Si el presupuesto te lo permite, tira de Uber antes que del transporte público, especialmente al caer la tarde. Cuesta poco y te quita líos.
- En la playa, llévate lo justo. Algo de efectivo, el móvil y poco más.
- Las favelas, solo con guía. Por libre, ni se te ocurra.
Las zonas turísticas de la Zona Sul (Ipanema, Leblon, Copacabana, Botafogo, Urca) son las más tranquilas y donde vas a pasar casi todo el tiempo. El riesgo principal no es la película de violencia que a veces se pinta, sino el hurto rápido, el tirón de móvil o el despiste en la playa. Con cuatro precauciones básicas, disfrutas de Río sin problema. Nosotros lo hicimos durante un año y volveríamos mañana mismo.
Cómo moverte por Río: Uber, metro y la SIM que de verdad funciona
Empezamos por el principio, literal: del aeropuerto al hotel, Uber sin pensarlo. Es cómodo, sale barato comparado con un taxi y te evitas el clásico mareo del recién llegado. Del aeropuerto internacional (Galeão) a la Zona Sul rondas los R$ 60-90 según la hora.
Para el día a día, el metro de Río funciona bien, es seguro y conecta Copacabana, Ipanema, Botafogo y el centro (billete sencillo sobre R$ 8,20, ~1,40 €). El problema es que no llega a todas partes, así que la fórmula ganadora es metro para los trayectos largos y Uber para los cortos o los nocturnos. No hay un bono turístico ilimitado que merezca la pena, así que paga por viaje o con tarjeta contactless directamente en los tornos. Y sí, el metro de Río es de los más caros de Brasil, que tiene su gracia en un país donde casi todo es barato.
Sobre internet, nuestro consejo es comprar una SIM de Claro nada más aterrizar, en el propio aeropuerto. Es de las compañías con mejor cobertura del país y te la activan con el pasaporte; si en un mostrador te ponen pegas con el papeleo, cámbiate al de al lado y listo, que suele ser cuestión del empleado de turno. Con unos R$ 40-65 (7-11 €) tienes datos de sobra para una semana. Y para pagar, tranquilo: la tarjeta está aceptada prácticamente en todas partes, desde el quiosco de la playa hasta el restaurante, así que no necesitas cargar con fajos de efectivo.
Dónde alojarte en Río: por qué siempre elegimos Ipanema o Copacabana
Si nos haces caso, duerme en Ipanema o en Copacabana, lo más pegado a la playa que puedas permitirte. Son los barrios más cómodos, mejor conectados por metro y con más ambiente a pie de calle a cualquier hora.
En Ipanema, busca la zona de la Praça General Osório: tienes metro, la feria hippie de los domingos, restaurantes buenos y la playa a un paso. Es nuestra primera opción. En Copacabana, quédate en la parte central o tirando hacia Ipanema (el extremo de Leme, más al norte, lo vemos peor). Un hotel de gama media en cualquiera de los dos sale por unos 120-150 € la noche fuera de temporada alta, y con vistas al mar sube bastante.
Otros barrios no los recomendamos para dormir, por muy baratos que salgan. Un chollo en la zona equivocada se te tuerce la primera noche, y no compensa. Y un apunte sobre las favelas: visitarlas merece la pena y es una experiencia muy distinta del Río de postal, pero hazlo siempre en favelas pacificadas como Rocinha y siempre con guía. Nosotros hicimos un tour a una de ellas y la experiencia fue muy buena, de las que se recuerdan. Cada vez se están revitalizando más como espacios culturales y vecinales, así que ve con respeto a la cultura local y déjate llevar por quien vive allí.
Mejor época para viajar a Río y excursiones si te quedas más
La mejor ventana para viajar a Río es de mayo a octubre: clima templado, seco y sin las multitudes ni el calor sofocante del verano austral. Junio, julio y agosto son ideales para subir al Cristo y a los miradores con cielo despejado, que es justo lo que quieres para las fotos. El verano (de diciembre a marzo) es puro ambiente de playa y fiesta, pero con calor de más de 35°C, lluvias y precios disparados, sobre todo en Carnaval (en 2026, del 13 al 21 de febrero) y en el Reveillon de Copacabana, cuando casi dos millones de personas vestidas de blanco llenan la arena para ver los fuegos. Si vas en esas fechas, reserva con muchísima antelación y prepara la cartera, que en Reveillon hasta el água de coco sube de categoría.
Y si te sobran días de verdad, Río es una base estupenda para escaparte cerca:
- Búzios, a unas dos horas y media, la playa chic de los cariocas, con sus calas y su calle de las piedras.
- Paraty, hacia el sur, un pueblo colonial de calles empedradas y casas blancas entre el mar y la sierra, de lo más bonito del estado.
- Petrópolis, en la montaña, la antigua ciudad imperial, fresquita y con palacios. Perfecta para un respiro del calor de la costa.
Cualquiera de las tres da para una excursión de un día o, mejor, una noche.
Preguntas frecuentes sobre qué ver en Río de Janeiro en 3 días
¿Es suficiente 3 días para ver Río de Janeiro?
Sí para lo esencial: Cristo Redentor, Pan de Azúcar, centro histórico, Santa Teresa y las playas de Ipanema y Copacabana. Si quieres añadir el Jardín Botánico, una favela con calma o excursiones a Búzios o Paraty, súmale un cuarto día. Con 3 días bien organizados, como el itinerario de esta guía, te llevas lo grande sin agobios.
¿Cuánto cuesta visitar Río de Janeiro 3 días?
Calcula unos 60-80 € por persona y día sin alojamiento, más 120-150 € por noche de hotel medio en Ipanema o Copacabana. Solo las entradas del Cristo y el Pan de Azúcar suman unos 48 €. Comiendo en self-service por kilo y combinando metro y Uber, el gasto se mantiene a raya.
¿Es seguro Río de Janeiro para turistas?
Con sentido común, sí. Muévete por la Zona Sul (Ipanema, Leblon, Copacabana, Botafogo), evita enseñar objetos de valor, usa Uber de noche y no bajes a la playa de madrugada. El riesgo principal es el hurto, no la violencia en zonas turísticas. Las favelas, solo con guía.
¿Cuál es la mejor época para viajar a Río?
De mayo a octubre, por el clima seco y la menor afluencia. Evita enero y febrero si no quieres calor extremo y precios altos, salvo que vayas buscando expresamente el Carnaval o el Reveillon.
¿Merece la pena subir al Pan de Azúcar al atardecer?
Muchísimo. Subir alrededor de una hora antes del ocaso te regala la ciudad de día, el atardecer y las luces nocturnas en una sola visita. Para nosotros es el mejor momento del viaje, con diferencia.
¿Cómo se sube al Cristo Redentor y cuándo ir?
Lo más cómodo es el trem do Corcovado desde Cosme Velho (~R$ 134), con reserva de día y hora. También hay vans oficiales de Paineiras. Ve a primera hora de la mañana para evitar las nubes que cubren la cumbre por la tarde y los grupos grandes.
¿Qué mirador de Río es el mejor?
Para vistas de postal, el Morro Dois Irmãos, al que se sube desde la favela del Vidigal: tienes Ipanema, Leblon y la Lagoa a tus pies. El Pan de Azúcar gana en comodidad y atardecer, y el Cristo en iconicidad. Si solo eliges uno para fotos, el Dois Irmãos.
¿Cuánto cuesta la entrada al Cristo Redentor?
El billete del trem do Corcovado ronda los R$ 134 (~22 €) ida y vuelta, e incluye el acceso al monumento. Las vans oficiales de Paineiras salen algo más baratas. Resérvalo online con antelación, que en temporada alta las franjas vuelan.
¿Dónde alojarse en Río de Janeiro?
Nuestra recomendación clara: Ipanema o Copacabana, lo más pegado a la playa que puedas. Son los barrios más cómodos, seguros y con mejor ambiente. En Ipanema, cerca de la Praça General Osório; en Copacabana, la parte central o tirando hacia Ipanema.
¿Cómo se va del aeropuerto de Río al centro?
Lo más cómodo es un Uber: del aeropuerto internacional (Galeão) a la Zona Sul son unos R$ 60-90 según la hora. Sale más barato que el taxi y te evita el mareo del recién llegado. El metro no llega al aeropuerto, así que para ese trayecto, Uber sin pensarlo.
¿Merece la pena hacer un tour por una favela?
Sí, si lo haces bien: en favelas pacificadas como Rocinha y siempre con guía. Es una cara de Río muy distinta a la de postal y, con respeto a la cultura local, merece mucho la pena. Por libre, ni se te ocurra.
¿Cuál es el mes con menos lluvia en Río de Janeiro?
Los meses más secos van de mayo a octubre, con junio, julio y agosto como los más fiables para cielo despejado, justo lo que quieres para subir al Cristo. El verano (diciembre a marzo) trae calor fuerte y chaparrones, sobre todo en enero.
¿Vas a recorrer más país? Este artículo forma parte de nuestra guía de Brasil en 15 días, donde Río de Janeiro es solo el primer capítulo de la ruta. Te contamos dónde nos quedamos: en un eco-lodge cerca de Manaus que para nosotros es la manera perfecta de experimentar el Amazonas.


